No solo compites con tu cuerpo
En competición no solo compites con tu físico y tu técnica. También compites con lo que esperas de ti.
¿Eso que “te dices por dentro” antes (y durante) la acción en ocasiones suele sonar a reglas del tipo?:
- “Dos fallos seguidos = desastre”
- “En los momentos importantes siempre me bloqueo”
- “Haga lo que haga, no lo conseguiré”
Y lo delicado no es el pensamiento en sí. Lo delicado es que tu conducta se ajusta a esa predicción. Y ahí es donde el rendimiento empieza a pagar intereses.
¿De dónde salen estas creencias?
De lo de siempre: Se ha aprendido a base de experiencias pasadas, errores repetidos, comentarios del entorno, comparaciones…
Lo importante es entender esto: se mantienen porque cumplen una función. A veces protegen del bajón, a veces reducen presión, a veces “preparan” para lo peor. El problema es el coste.
¿Por qué se mantienen (aunque fastidien)?
1) Se convierten en profecías autocumplidas
Si aparece “haga lo que haga no lo consigo”, es más fácil que ocurra esto:
- Arriesgas menos o cambias tu plan
- Bajas el ritmo antes de tiempo
- Te desconectas con el primer error
Resultado: sale peor. Y tu mente lo usa como “prueba”: “¿ves?”
2) “Sirven” a corto plazo
A corto plazo, esa frase puede dar una sensación de control (“ya lo sabía”) o reducir el golpe (“no me ilusiono”). A medio plazo, te aleja del rendimiento.
Un ejemplo típico en deporte
Situación: vienes de varias competiciones sin lograr tu objetivo.
Antes de salir: aparece “bah… ya veremos”.
En la primera dificultad: reduces intensidad / ajustas para “no fallar” / cambias decisiones.
Consecuencia: tu ejecución empeora, y la frase gana fuerza para la próxima.
No porque “no puedas”. Sino porque ya estabas compitiendo como si el resultado estuviera escrito. Y eso cambia tu conducta (y tu cuerpo: tensión, respiración, ritmo, foco, disfrute).
¿Todas las creencias son malas?
No. Algunas ayudan:
- “Si sigo el plan, rindo mejor”
- “Puedo fallar y seguir”
- “He trabajado para esto”
El problema no es tener creencias. El problema es cuando son tan rígidas que solo te dejan un plan: el de autosabotearte.
A veces el rival no es la otra persona: es la frase que te compras antes de empezar.
La idea clave: que aparezca la frase no es el final. El objetivo es que no te saque del plan.
¿Quieres trabajarlo con un plan claro?
En consulta trabajamos estos patrones desde lo concreto: qué pasa antes, durante y después de competir, y qué conductas y otros factores están manteniendo el problema.
Online y presencial en València · Nº Col. CV14271 · Psicología deportiva aplicada al rendimiento
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